HISTORIA DE "EL CAPAZO"

EL ORIGEN Y LA SIMBOLOGÍA

El rito de El Capazo es un rito ancestral de posible procedencia Vetona que conserva todo el sabor mágico de los primeros tiempos.  El Capazo celebra el final del invierno con la terminación de la molturación de las aceitunas en los molinos. Es una fiesta de la luz que reflejaba la esperanza de la primavera.

 El fuego y la purificación son un aspecto muy importante de esta festividad puesto que antiguamente el culto estaría asociado a las diosas de la salud y está asociada a la curación y al fuego sagrado. Por eso, el encendido de velas y fuegos representaría la vuelta del creciente poder del Sol en los meses venideros. El rito ensalza la naturaleza e invoca al sol para que regrese y llene con su calor la tierra de frutos. El fuego como elemento purificador que da la bienvenida a la primavera.

Es sabido que cada pueblo que pasa por una zona geográfica deja su huella cultural. Los ritos, las costumbres, las doctrinas son trasvasadas desde las culturas más remotas hasta las más recientes, permitiendo así su pervivencia, bien en la forma original, bien en una nueva que resulta de la fusión o superposición. En Torre de don Miguel, como en todo nuestro entorno cultural, la tradición cristiana católica ha absorbido muchas viejas tradiciones, como es el caso de El Capazo, integrado desde hace tiempo en las fiestas en honor a la Virgen de Bienvenida, patrona del pueblo.

El rito: “El Capazo”, arcaico por los dos elementos que lo componen: el culto al árbol y al fuego. Es probable que tal actitud reverencial hacia estos dos componentes proceda de la cultura celtíbera. No en vano, son los celtas los que construyen su sociedad y sus poblados y organizan sus deliberaciones alrededor de un gran árbol. El árbol ha sido utilizado como algo sagrado para protegerse contra toda clase de males. De hecho, muchos pueblos primitivos quemaban en un lugar público un árbol para que sus cenizas les protegiesen de las tormentas, granizos y enfermedades durante el invierno. Aún en ciertos pueblos se queman árboles para invocar a las fuerzas de la incontrolable naturaleza pidiendo cualquier bondad y protección. Los pueblos antiguos han luchado contra las fuerzas de la naturaleza intentando con sus manifestaciones rituales doblegar las adversidades naturales y eso mismo es lo que los pueblos celtibéricos intentaron lograr con El Capazo.